miércoles, 28 de abril de 2010

Sin título...

Esta es una novela que estoy haciendo sobre el holocausto judío. A penas tengo escrito el prólogo y no tengo un título; y sinceramente no sé cuanto tiempo vaya a tardar en continuarla, pero espero que sea pronto.

Espero que disfruten y me dejen sus comentarios para ver qué les pareció.

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PRÓLOGO

El hedor que se aspiraba en aquél pequeño y frío cuarto de cuatro paredes de concreto era suficiente como para despertar a cualquiera de sus sueños... si es que aún soñaban.

El olor a orines concentrados en la tela de los pantalones que les habían entregado el día en que llegaron al campo era tan fuerte que hacía querer desprenderse de aquella única prenda que les daba un poco de calor durante el día, pero..¿para qué hacerlo? Morirían de todas formas.

Era horrible como la única manera de conseguir un poco de calor en las frías noches de Polonia era juntándose los unos a los otros y orinándose encima, para así poder sobrevivir una noche más... para que al día siguiente, pudieran ver la luz del sol posiblemente por última vez.

Los leves latidos de sus corazones indicaban a los demás que aún estaban con vida; vida que seguramente más adelante se les arrebataría. Esos pequeños latidos eran los que a los más jóvenes les daba algo más de esperanza, aunque fuera una extremadamente pequeña señal de esperanza. Les gustaba pensar que la vida les daría una oportunidad, y saldrían de ahí cuando los soldados de la SS se cansaran de ellos... o quien sabe... podrían tan solo rogar que se les liquidara de una buena vez para así no ver morir a sus allegados.

Rezaban a escondidas de los alemanes... rezaban para que se les diera una mínima oportunidad de salir de ese lugar para poder conseguir aunque fuera una simple hogaza de pan, o una papa llena de raíces, un rábano.. o simplemente agua. Una mínima oportunidad de poder respirar el aire que se podría respirar en la libertad, aun siendo esclavos.

Las úlceras que se les formaban en la boca se reproducían cada vez más. Eran como un cáncer con metástasis, amenazante a ocupar todo ese pequeño terreno que tan vital era.. agujerándola, haciéndolos ver deformes.

Los gases que se despedían de los cadáveres en los cuartos ya eran olores normales que se respiraban en ese campo, en las pequeñas habitaciones que albergaban escasamente a más de cien presos desnutridos, abusados física, mental y sexualmente.

Un suicidio posiblemente sería la mejor manera de librarse de aquél castigo impuesto por alguien que seguramente no era su dios, sino por alguien sin escrúpulos al que no le importase matar por matar, matar porque se encuentran aburridos, o flagelarlos y hacerles contar los golpes que les propiciaban para celebrar el Año Nuevo o la Navidad, o simplemente un día que decidieron descargar el cartucho de municiones, aunque esas municiones les mermaran sus utilidades.

Todo ese espectáculo, para los soldados podría parecer como un circo, pidiéndoles, o más bien ordenándoles a los judíos bailar, a hacer alguna gracia que ni siquiera sabían que tenían para que los divirtieran, para que su tedioso y aburrido día fuera divertido. Un circo en el que los payasos eran los prisioneros y el público los nazis, pero para los judíos era el mismísimo infierno, tal vez peor que eso.

Probablemente el infierno no se comparaba en absoluto con aquello....